El corazón desea un reencuentro.

Nasmith, T. Lothlórien. El señor de los anillos.
Leer sobre todo el texto en negrita.

(Lorda, 2009)

(Apocalipsis 21: 1-4)

Comments

Una respuesta a «El corazón desea un reencuentro.»

  1. Avatar de samuelgamiop

    Son estas cuestiones las que necesitaban resolución a mitad de un almuerzo, comenzando una caminata, o que quedaban pendientes con cada despedida. Carlos, siempre es un gusto sentir el desarrollo de tus pensamientos.

    Yo quiero agregar que, así como para las grandes cosas –por ejemplo, aspirar al cielo–, también el anhelo es aplicable a lo pequeño, a veces inadvertido. De hecho creo que anhelamos a partir del recuerdo de estas pequeñeces, detalles. Quiero decir, el beso de una madre, o el abrazo de un buen amigo jamás serán cosas pequeñas, pero sí efímeras, espontáneas, incluso repetitivas y, quizá por eso, muy significativas. Claro está que la construcción del anhelo eleva las cualidades de aquello que es sujeto de ese anhelo: «era amable», «era soñador», «era todo un caballero», pero a qué hacen referencia estas cosas sino a la presencia de Dios hasta en lo más «corriente» como un buen gesto. Considero que quien aprende a reconocer que estas cosas son la presencia constante de Dios, entenderá también que esa caricia, esa sonrisa, ese abrazo y ese beso serán eternos en el cielo. Quien no los aproveche como caridad divina estando en la tierra, no tiene la oportunidad de saborear la inmensidad del amor de Dios y pensará que un abrazo o un beso son sólo eso. Pero sí, el rencuentro lo anhelamos TODOS, solo hay que aprender a ver para darnos cuenta de que, en realidad, aquel con quien deseamos reencontrarnos está en el cielo, y no esta finitud de tierra.

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