Ter a pior maneira de gostar

Hace unos días tuve que realizar unas cuestiones en el centro comercial Colombo. En el segundo piso descubrí una tienda grande (Fnac) en la que venden distintos tipos de artículos, dentro de los cuales se encuentran una gran cantidad de libros…

Viendo los libros descubrí una breve sección de José Saramago, escritor del cual algunos amigos y conocidos ya me habían hablado, y todos confirmaban que su lectura es obligatoria en las escuelas, por lo que prácticamente todos conocen algo de él. Así, alguna que otra persona me decía que tenía que leerlo por el hecho de encontrarme en su país. Entonces empecé a ojear los libros de este autor… todos con bastantes páginas, lo cual no es un problema, pero ahora no tengo mucho tiempo para este tipo de literatura. No obstante, me percaté que en un rincón había cuentos de Saramago de 40/50 páginas, por lo que la ilusión de que podría conocerlo volvió a despertarse. Así fue como seleccioné un libro que me llamó bastante la atención: O conto da ilha desconhecida. Vi el precio por curiosidad, el cual no estaba mal, pero yo no había ido al centro comercial para comprar un libro, así que pensé: “¿Y si lo leo ahora, aquí? ¿Será correcto?” Mas vi que había muebles en el lugar, donde otras personas estaban leyendo, lo que me imagino eran libros de la tienda. Y así fue como inicié.

Aproximadamente 31 páginas (en la edición que lo leí) y una hora (sí, me demoro leyendo) de lectura. El libro trata de un hombre que estaba convencido de que aún había en el mundo islas por descubrir; sin embargo, no tenía el principal medio de transporte para quien quiere navegar. Así, el pueblerino va a las puertas del palacio del rey para pedir que este le donara un barco, tocó y tocó la puerta que finalmente fue abierta para que la gente no pensara que el rey era un desalmado. Quien le abrió la puerta fue la señora de limpieza, quien escuchó su petición y se la llevó al rey. El rey estaba intrigado por esta petición inusual, por lo que pidió conversar con el solicitante. Al conocer las ideas del pueblerino, el rey le respondió que ya todas las islas estaban descubiertas, mas el visionario estaba convencido. Así, finalmente, el rey termina dándole un barco. Uno decente.

El pueblerino quedó contento, mas se percató que no tenía una tripulación… El día en que fue a ver su barco también lo siguió una mujer, la cual conocía la petición que el pueblerino le había hecho al rey. Así, mientras que el afortunado hombre conversaba con el capitán del puerto para saber cual iría a ser su barco, la mujer miraba los barcos que ahí se encontraban. Cuando al fin le dicen al hombre cual iría a ser su barco, la mujer alegremente dice algo como: “es mi barco, mi barco”, pues ya había visto ese barco y le había gustado. La mujer se presenta ante el nuevo propietario del barco… era la señora de limpieza del palacio, quien le dijo que ya no quería limpiar palacios, ahora quería limpiar barcos, por lo que estaba decidida a acompañarlo. El hombre, dada su situación, accedió.

Alfred Jansen 1859 – 1935

La reflexión de esta ocasión no se trata del libro en sí, sino de un pensamiento del navegante. El hombre en su primer día como dueño, se ausentó por un rato en busca de provisiones para su viaje, mientras que la mujer se quedó conociendo el barco y limpiando todos los rincones, de tal manera que su conocimiento del barco era como el de la palma de su mano. Cuando el propietario del barco volvió, la mujer le preguntó si quería conocer su barco, a lo que él respondió algo así como: «¿no que era tu barco?» Y ella añadió: «lo dije solo porque me gustaba«… Lo que viene después es la reflexión de esta ocasión. Él le dice a la mujer que gustar es probablemente la mejor forma de tener, y que tener debe ser probablemente la peor manera de gustar.  

“Não queres vir conmigo conhecer o teu barco por dentro, Tu disseste que era teu, Desculpa, foi só porque gostei dele, Gostar é provavelmente a melhor forma de ter, ter deve ser a pior maneira de gostar” (Saramago, 2018)

Esta frase nos dice que la primera forma de posesión es interna. Por eso, por ejemplo, la Iglesia Católica considera una forma de adulterio tan solo el deseo romántico hacia otra persona que no sea tu pareja. Porque el deseo o el gusto como bien lo reflexiona Saramago en este cuento, es la primera forma de posesión.

No nos compramos cosas para que recién compradas o después, estas nos gusten. El gusto viene con antelación. El pensar en algo es una forma de tenerlo. Como un juguete que un niño quiere tener.

¿Quién es más dueño, aquel que realmente quiere o gusta de algo, o aquel que lo posee físicamente? Una reflexión un tanto similar al artículo “Sentido del dominus”. Es evidente que el dueño solo es uno, el ser propietario no depende del gusto. Mas es una pregunta solo para reflexionar en la cuestión, en cuanto a que el gusto o el querer debe ser a mi consideración, la una cualidad ideal del propietario.

En Latinoamérica se ve por ejemplo casas que no son terminadas, y muchas veces los propietarios tienen los medios económicos para culminarlas. La problemática es que ‘tienen’ sin buscar que el ‘tener’ genere un gusto, por lo que la casa es vista prácticamente como un lugar para sobrevivir. Nadie sueña con tener una casa sin pintar, tarrajear (o revestir), mas el problema de estas personas, a mi consideración, es que ni siquiera sueñan o se imaginan al menos un poco sus casas… Y es que el tener sin gustar es muy probable que lleve muchas veces al descuidar.

Esta frase del libro, también se puede llevar al campo del amor, es claro que aquí ya no se habla solo de deseo o gusto, sino sobre todo de querer y amar. El problema en algunas relaciones es que justamente se enfocan en el tenerse, mas no en el amarse. En términos del cuento, se enfocan en tener el barco, mas no en darle valor, cuidarlo, querer conocerlo… algo que sí hizo la señora de limpieza, justamente porque el barco era de su agrado, y además invitó al dueño del barco a que conozca su nuevo medio de transporte, a lo que este al terminar el recorrido afirmó también que el barco era bonito. Si a la mujer no le hubiese gustado el barco, quizá no se hubiese tomado la molestia de conocerlo a profundidad…  

El amor de pareja es una cosa muy seria, que no puedo estar contigo esperando luego quererte, porque eso es usar, tratar a la otra persona como cosa, aplazando el respeto y la dignidad para después. Mas si primero te quiero y luego te poseo (es decir, me uno de forma comprometida a la otra persona buscando un mismo fin junto con ella), es distinto; pues el respeto y el cariño ya existían antes de tenerte. Lo que quiere decir, que al tenerte, no solo el respeto, el cariño y el amor continuarán, sino que muy probablemente serán más grandes. Es como si en un partido de básquet un jugador tratara de encestar dándole la espalda al aro, lo más probable es que falle, y si un jugador hace eso, quiere decir que no está comprometido con el partido, con ganar. Por otro lado, apuntar al aro mirándolo es como el querer antes del tener, la visión del jugador es clara, no sabe si lo logrará, pero se compromete en encestar. En ese sentido, estar en una relación amorosa sin que haya un cariño, respeto, interés, etc., muestra que no se quiere ganar, lo cual es un absurdo.       

Burton, T. (Director). (2003). The big fish.

Se puede recordar por ejemplo, una película que puede dar muchas luces en este tema, The big fish (El gran pez). El personaje principal, Edward Bloom, cuando tuvo aquel flechazo por Sandra, buscaba saber más de ella, y preguntaba sobre ella, de tal manera que cada dato nuevo acrecentaba su ilusión por conocerla. Incluso el salario de su trabajo en el circo era recibir datos de Sandra.

Burton, T. (Director). (2003). The big fish.

Aquellos datos hacían que él la admirase más incluso antes de encontrarse con ella, lo cual era de facto una muestra de que probablemente la iba a respetar y cuidar. Cuando queremos a alguien, siempre veremos cosas nuevas del otro; su persona será un océano de maravillas, un mundo con islas infinitas por descubrir… Como dice una canción portuguesa: «Há algo em ti, não foi feito para se decifrar». Ese sentimiento de que la persona es siempre un mundo con ciudades infinitas… Esa información, por tanto, eran maravillas para Edward. Él buscaba datos que le hagan quererla más. Los datos eran relevantes para él, porque toda Sandra era relevante, no solo su físico, él estaba comprometido en quererla.

El conocimiento de que los narcisos eran las flores favoritas de Sandra, no fue para él un conocimiento irrelevante. Ver narcisos, para Edward, no era solo ver flores, era ver un poco de Sandra en un jardín. Como dice el cuento de Saramago, gustar antes de tener; y en este caso querer antes de tener. Lo que significa también no estar por estar. Si solo lo físico le hubiese importado a Edward y por tanto hubiese buscado un poseer a la otra persona más que unirse a ella, no se hubiese molestado en saber tanto sobre ella y en colaborar con la felicidad de Sandra incluso ya casados.

Por eso, el profesor Pedrojuan Viladrich en su libro «Los amores y vínculos íntimos» comenta lo siguiente:

«El amar no está inmóvil esperando, para surgir… Empieza desde el principio: en el mismo instante en que <<queremos>> querer al amado ya estamos amándole.
Claro está que ese amor no es el libro completo, pero sí su primera página…»

(Viladrich, 2019)

Lo que hace uno cuando está enamorado es buscar conocer más de la otra persona… buscamos motivos para querer más… buscamos unirnos más con aquella persona, queremos saber si se puede encajar, como si fuesen dos manos tratando de encontrar la posición en la que puedan unirse (que quizá y no llegue a suceder, pero la cuestión es que se buscó la unión). Como si fuese un rompecabeas/puzzle en el que estás en busca de todas las piezas (se podría decir «los no negociables», por ejemplo); desde el momento en que ya estás buscando las piezas ya estás queriendo… Todo esto es como una preparación para el cuidar de la otra persona; por eso, creo que para quien ama no hay dato nunca irrelevante sobre la otra persona. Así, para que exista aquel libro que dice Viladrich, tiene que existir esa primera página.

Lee, A. (Director). (1995). Sense and Sensibility. No voy a escribir sobre este filme, pero se pueden ver en varias escenas algo que no se ve en muchas películas, que los personajes flechados buscan conocerse y que por tanto realizan acciones como estas, conversar y conversar. Es la búsqueda del querer sorprenderse más, del querer encontrar más similitudes y maravillas…

La reflexión de esta ocasión es esa. ¿Queremos con la intención de que halla una unión, o nos unimos sin intención, o con una intención sin convicción? Querer con la intención de que halla una unión es querer dándolo todo de uno por la unión. Por eso que la convivencia en el amor, es mayormente un fracaso, ya que no se quiere dándolo todo, pues si se quisiera así, uno se iría de frente al matrimonio, como el ejemplo del basquetbolista. O el ejemplo de las construcciones, ¿para qué preocuparse en tener una gran casa si no se le va a dar el cuidado que merece? Las personas, por su dignidad, se merecen lo mejor, ¿por qué rehusarse a darlo? Cuando queremos aprobar un examen con la máxima calificación, nos vamos con todos los conocimientos necesarios, o incluso con más, no con unos cuantos para ver cómo nos va con lo que se tiene.

Finalmente, Edward Bloom se quedó con Sandra, felizmente; y el señor del cuento partió a su viaje (que el cuento no trata solo del barco…). Ambos admirados por lo que tenían al lado… mundos con ciudades infinitas.

Referencias:

Viladrich, P. (2019). Los amores y vínculos íntimos. (2.a ed.). Universidad de Piura.

Saramago, J. (2018). O Conto da Ilha Desconhecida.

Comments

Una respuesta a «Ter a pior maneira de gostar»

  1. Avatar de Luis
    Luis

    He aprendido con tu reflexión Carlos. Muchas gracias y continúa haciéndolo porque ayudas a despertar más a la conciencia.

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