En el presente artículo reflexionaremos acerca de cómo los templos católicos están perdiendo su carácter sagrado, majestuoso, sólido, etc. , y porqué es importante que estos elementos no se pierdan.
Antes de adentrarnos al tema principal vamos a conocer dos conceptos museológicos (contenido y continente), los cuales nos servirán para entender de mejor manera este tema.
El contenido (como se está proponiendo) se refiere a la temática del museo, al motivo de su existencia, a lo que se pretende transmitir. El contenido está relacionado al corazón del museo.
El continente, por su parte, es el lugar donde el contenido se da a conocer, que puede ser un edificio, una casa, etc. El continente es la infraestructura para expresar el contenido, en ese sentido, la infraestructura debe manifestar en su decoración, forma y arquitectura, la relación que posee con el contenido. El continente debe mostrar que efectivamente en cierta edificación se hallará al contenido sugerente; es decir, con solo ver el continente, uno debe descubrir cual es la temática del lugar o de qué trata.
Hace unos años tuve un viaje de estudios a Estados Unidos, y en uno de los días que tuvimos para hacer turismo, los estudiantes y profesores fuimos a un museo de brujas que se hallaba en la ciudad de Salem. Este museo, como se puede observar en la imagen, por fuera es de un color marrón oscuro, sus únicas ventanas daban la impresión de que adentro había una luz roja oscura (color muy relacionado al drama, la pasión, lo tenebroso, catastrófico, etc.), incluso, en otras fotografías es más notorio el color, y llega a dar la apariencia de fuego. En las noches no tenía grandes luces o focos que la hagan ser notoria; se mantiene a esas horas entre la penumbra y la claridad. Como resultado, se veía que la arquitectura, el color, diseño, etc., estaba relacionado a la temática de las brujas; había entonces, una impresión de que el contenido sería tenebroso, pues el continente lo expresaba.
Lo que el continente tiene que hacer es anticiparte acerca de qué trata el contenido. Con solo ver el lugar por afuera, uno ya debe intuir qué habrá dentro o de qué trata el espacio.

Estos conceptos además de usarse para los museos, también se pueden usar para los colegios, hospitales, etc. En esta reflexión se relacionarán a estos con las parroquias o templos, especialmente los de la Iglesia Católica.
Las parroquias , templos, etc., son casa de Dios. Aquí se celebran las misas (y otros sacramentos) en las cuales nosotros (los fieles), no solo escuchamos la Palabra, sino que también tenemos la oportunidad de hacernos uno con Cristo, mediante la Eucaristía. En este sacramento, está presente Cristo. En la Eucaristía Jesús está realmente presente y nosotros podemos recibirlo y ser así más santos. Acerca de este sacramento, el catecismo comenta: «…sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de amor, banquete pascual en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura».
Cristo siendo Dios se sacrificó por nosotros y nos da Su Cuerpo y Sangre para unirnos a Él. Por esto, la misa es una fiesta sagrada. El catecismo añade: «La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua». Los templos celebran (tienen) también bautizos, matrimonios, adoraciones, etc. Todo lo que sucede en las iglesias es especial, divino, en todo momento se nos muestra el amor de Dios; hay perdón, alimento, oración, etc. El fin de cada celebración es acercarnos más al Padre. Las celebraciones en la Iglesia nos ayudan a cumplir nuestro fin mayor, ser santos.
Centrándonos exclusivamente en las iglesias (en cuanto a su diseño y arquitectura), estas deben mostrar la grandeza de lo que contiene y de lo que se practica. Con solo ver el templo, debemos saber o intuir que adentro hay sucesos magníficos, solemnes. sagrados. De todas formas, puede que haya una iglesia muy simple y que en esta haya mayor devoción y mejores actividades (en cuanto a que se realizan con mayor humildad y amor) que en otras con mejor diseño; sin embargo, considero que es muy importante una arquitectura que demuestre que hay un lugar (la iglesia) donde se comunica el reino de Dios.

La Iglesia está abierta para todos, está para orientarnos y llevarnos al orden. La Iglesia está con sanos y enfermos, pero sobre todo, busca a estos últimos; por esto, se relaciona a la Iglesia con el hospital, pues esta le dice a los sanos cómo se encuentran, qué hábitos mantener para seguir bien, hacerles recordar ciertos cuidados, etc., no obstante, el hospital se centra más en los débiles, pues el cuerpo enfermo apunta a la descomposición, a la muerte; mientras que los cuerpos sanos apuntan a la unidad y permanencia. Así, un hospital no puede pasar desapercibido, debido a que debe hacerse notar para que la gente necesitada sepa de su existencia. El enfermo debe detectar rápidamente aquel lugar que lo ayudará.
Cabe decir, que a comparación del hospital, un templo no debe pasar desapercibido solo por la búsqueda de dar el bien a los demás (pues este fin lo tienen también otras religiones, a pesar de no ser las verdaderas), fin que tiene el hopital (pero en la dimensión corpórea), sino también porque dentro de nuestros templos católicos se encuentra el mismísimo bien, la bondad misma, el amor mismo. Aun así haya una iglesia a la cual ya no entrará persona nueva, esta debe ser majestuosa pues lejos de que asista mucha o poca gente, es un lugar sagrado; es un lugar donde se halla nuestro Padre.
Para ir concluyendo, considero que la arquitectura de un templo, capilla, iglesia, etc., debe ser majestuosa. Los motivos son los siguientes: 1.-Porque aquí se encuentra Dios, porque hay celebraciones sagradas; porque es el lugar donde nuestro Padre es el centro, por lo tanto, el continente debe mostrar que este no es cualquier sitio donde las personas se reúnen, sino que es es un lugar santo. 2.- Considero que la mejestuosidad, el ornamento, etc., son factores importantes para la sociedad, pues estos elementos demuestran que no solo se busca la utilidad en la construción, sino que se va más allá, se busca que lo construido transmita cierto sentimiento, que haya un acercamiento a la noción de arte y belleza. Estos ornamentos y muestras de majestuosidad (como columnas, arcos, cúpulas, frontones, retablos, etc.), deben estar en sobre manera en aquello que es sagrado o que tiene relación a esta cualidad. 3.- Así como se mencionó el ejemplo del hospital, el templo debe resaltar para que el enfermo encuentre con prontitud su consuelo y sanación.
Una iglesia no debería pasar desapercibida o confundirse con alguna casa o una construcción común, pues lo sagrado debe sobresalir, debe revelarse, sobre todo en tiempos donde se le ignora.
Pienso que es importante que las cosas guarden unidad, que posean armonía, pues esta demuestra coherencia; elemento que justamente el concepto de continente y contenido busca (similar al concepto de carácter que se usa en arquitectura). Cuando algo sagrado es reconocido, su trato no puede ser el mismo que cuando no lo era; por ejemplo, la hostia consagrada, que es obviamente sagrada, por consiguiente, quien la reconoce como tal, debe tratarla con reverencia y respeto, no puede colocarla en cualquier sitio o tratarla como cualquier cosa; la hostia debe estar en un lugar muy especial, preparado y ambientado para su presencia, así, habrá armonía, pues todo estará en su respectivo lugar.
Finalmente, la grandeza no debe esconderse y la casa de nuestro Padre no puede pasar desapercibida.
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